Recorrer y escudriñar
las diferentes veredas y rincones de Castilla
la Nueva con ojos de observador y descubridor
turístico es encontrar con mucha facilidad
cuál es el encanto que esta tierra tiene
para ofrecer al visitante:
Una explosión
de hermosura, la cual está ahí
para ser nuestro producto, para que la aprendamos
a mostrar y a aprovechar. Caños, ríos,
plantaciones, ganadería, flora, fauna,
piscicultura, animales exóticos, paisajes,
sabanas, morichales, bosques, palmeras, montañas,
frutas, cielos, arroceras, flores, colores,
sonidos y todo un mundo tan ancho como la capacidad
de asombro de cualquier amante de la naturaleza
y el descanso que ella proporciona.
Sin embargo,
este no es el producto turístico de Castilla
la Nueva, es tan sólo su materia prima:
toda materia prima para convertirse en producto
necesita “insumos”, los cuales representan
todo aquello que la adecúan para ser
consumida.
El tipo de adecuación
de la materia prima depende del mercado, porque
es a este a quien se le va a ofrecer. Se debe
iniciar la adecuación, el diseño
o construcción del producto conociendo
muy bien las características del mercado,
que para el caso corresponden a las particularidades
del consumidor turístico actual o moderno.
De este aspecto se hará mención
en el numeral siguiente, por ahora, conviene
fundamentar aún más el perfil
turístico de Castilla la Nueva.
Conforme se
mencionó, uno de los aspectos más
representativos en la geografía del Municipio
de Castilla la Nueva es su riqueza hídrica:
constituye un verdadero patrimonio, generosamente
repartido y presente en casi la totalidad de
los predios del Municipio la gran cantidad de
pequeñas corrientes de agua, resultando
muy común la presencia de dos, tres,
cuatro y hasta más caños en un
solo predio. Esto sin omitir la existencia de
nacederos y humedales la mayoría de veces
en el ambiente de bellos morichales, emblema
natural del llano, con los cuales forman una
hermosa simbiosis.
Es obvio pensar
en el resultado de tal riqueza de agua pues
es más que una hermosa naturaleza y un
paisaje exuberante. En Castilla la Nueva es
posible en tan sólo pequeños y
cómodos trayectos, es decir, los que
comprende una ruta de menos de media hora, encontrar
todas las expresiones paisajísticas y
productivas del llano. Castilla las posee concentradas
de esta forma como pequeñas muestras
que, a manera de aperitivo, anuncian todo aquello
que igualmente se encuentra en el Municipio
en versiones de gran escala.
Para cubrir
la ruta Castilla – San Lorenzo, por ejemplo,
de tan sólo veinte minutos en carro,
se debe atravesar por un bosque de palma africana
y, entre muchos otros, por el centro de un gran
morichal. La oferta visual de bosques y “montañas”
es generosa en todas las fincas de este trayecto;
en una de ellas se encuentra una de las reservas
naturales más grandes del Meta. Cada
una de estas “montañas” tiene
la particularidad de permitir la observación
de micos, iguanas y toda clase de animales de
monte. Se disfruta igualmente de la presencia
de gran variedad de aves como patos, pájaros,
garzas y especies rapaces, las cuales surcan
los cielos y con frecuencia se posan en las
cuerdas o postes de los cercados.
Se contemplan
cultivos de arroz, de pastos de corte, plátano,
grandes extensiones de sabana destinadas a la
ganadería, gran cantidad de caños,
hermosas haciendas y pequeños minifundios;
todo ello y mucho más para llegar posteriormente
a todo un pueblo llanero en construcción,
singular además de típico: San
Lorenzo, el cual es una muestra clara así
como la capital del Municipio, Castilla, y su
tercer centro urbano, Pueblo Nuevo, de uno de
los principales motivos de asombro para el visitante:
La modernidad, fruto del gran valor agregado
que se le ha logrado imprimir en un tiempo muy
corto a un Municipio que ocupa uno de los primeros
lugares en eficiencia administrativa.
Post-poniendo
este punto y volviendo a la oferta natural,
como se anotó ya, Castilla posee grandes
muestras de cada uno de los elementos observados
en la ruta a San Lorenzo.
Es una apasionante
y cada vez renovada experiencia, por ejemplo,
internarse en un ambiente como el de los enormes
bosques de palma africana presentes en veredas
como Sabanas del Rosario, El Toro o Barro Blanco
los cuales llegan a superar las seiscientas
hectáreas.
Son igualmente
hermosos los recorridos y excitantes las experiencias
que se viven en veredas predominantemente minifundistas
como Betania, San Antonio, San Agustín,
Violetas, Centro, Caño Grande Alto y
Caño Grande Bajo, en donde tampoco faltan
las grandes fincas, las cuales con igual belleza
natural y paisajística, forman entornos
enriquecidos con la diversidad de sus modelos
de producción, como la piscicultura,
el cultivo de flores exóticas, la ganadería,
la agricultura, entre otros, los cuales denotan
una población de gran actividad y sentido
emprendedor.
Violetas y San
Agustín comparten la carretera de acceso
a la población de Castilla la cual constituye
por sí misma todo un atractivo turístico:
por su buen estado, por la belleza de sus paisajes
y por el cuidado con que se le ha adornado.
En este paisaje se destaca igualmente, la abundante
presencia de bosques tipo jungla que contienen
bellos afluentes de agua, conocidos técnicamente
como bosques de galería y localmente
como “montaña”.
Diferentes,
particulares y hermosos son los paisajes de
las veredas de San Lorenzo, El Turuy, Arenales,
Alto corozal, Barro Blanco y El Toro, caracterizadas
por la gran extensión de sus predios
y por sus grandes cultivos de arroz, plátano,
palma africana, entre otros y por sus extensas
sabanas destinadas a la ganadería.
Ya mencionados,
los centros poblados de Castilla resultan igualmente
de gran interés desde el punto de vista
turístico, sin embargo es claro que el
mayor potencial turístico del Municipio
es su enorme belleza natural.
En torno a ella
habrá sin duda de generarse para sí
conceptos propios de la teoría y el desarrollo
turístico como su “marca turística”
que denota aquello por lo cual se la puede definir
y distinguir y que por ello se convierte en
el eje de su estructura y superestructura turísticas.
En conclusión,
el perfil turístico de Castilla es tanto
ecológico como agropecuario, por lo cual
su aprovechamiento gira en torno a la satisfacción
de la demanda por productos turísticos
que tengan como interés central la naturaleza
por fortuna muy apetecidos hoy en día.
De este concepto forma parte obviamente la cultura,
la cual resulta siendo una expresión
propia de la forma como el hombre vive, convive,
se desarrolla y genera una historia en torno
a su medio:
Es el hombre
y la forma de vivir su entorno quien lo determina,
una acción en la cual se llega a ser
parte y producto del mismo. La construcción
del modelo turístico debe contener, en
su arquitectura, una perfecta conciencia y manejo
de esta simbiosis en sus propias y particulares
manifestaciones.
Fecha de fundación:
07 de agosto de 1961
Nombre del/los fundador (es): Arthur Hampehl,
Vicente Moreno, Vicente Andrade, Timoleón
Traslaviña y Francisco Sánchez
Reseña histórica:
La historia
de este territorio ha sido muy singular, Franciscanos,
Dominicos y Jesuitas iniciaron sus misiones
en estas tierras encontrando una enconada resistencia
por parte de los indígenas (Jíbaros
especialmente) y una gran pobreza unida a hostilidad
del territorio.
El padre Juan
Rivero destaca el carácter disperso de
la región llanera, la movilidad permanente
de los indígenas y los estados crónicos
de guerras entre las diferentes tribus. En épocas
primitivas en la región de Castilla,
predominaron las tribus indígenas de
los guahibos, que es la más numerosa
hoy en día entre los componentes de la
población aborigen.
Años
mas tarde de haber constituido el meta, como
intendencia por Decreto No. 94 de 18 de Agosto
de 1909 llegaron los primeros colonos quienes
se establecieron en forma permanente formando
el núcleo que dio lugar a la población
de Castilla.
El poblado se
formó en 1925, siendo los primeros pobladores
Arturo Hampehl, (Alemán) quien construye
la primera vivienda de la cual se tiene reseña
histórica. En el año 1938 llegan
y construyen vivienda los señores Vicente
Moreno, Vicente Andrade, Timoleón Traslaviña,
Esteban Puentes y Francisco Sánchez.
Posteriormente llega don Florentino Peña
que como los anteriores se vieron impulsados
por la fertilidad de los terrenos para actividad
agrícola, ganadera y pastos naturales.
En el año
1945 llega la compañía Shell quienes
establecieron sus campamentos para los trabajos
de explotación petrolera. En el mismo
año el poblado fue elevado a la categoría
de Inspección Departamental de Policía
con el nombre de Shell, en honor a la compañía
que abrió las puertas a la prosperidad
a través de la apertura de una vía
de penetración.
Según
datos obtenidos en la oficina Regional de Incora
de San Martín en 1960 se efectuó
una oleada de colonización dirigida directamente
por el Incora en un sector del Municipio que
afectó directamente a la inspección
de Arenales, se llevo a cabo bajo empresa comunitaria.
El asentimiento se formó con sesenta
familias que a finales de 1980 se liquidaron
en parcelas individuales.
El Gobierno
Departamental debido a los problemas surgidos
por delimitaciones entre los diferente municipios
del Meta, en 1973 por Decreto No. 218 se aprobó
los límites entre los municipios de acuerdo
a demarcaciones establecidas por el Instituto
Geográfico Agustín Codazzi en
años anteriores; los límites particulares
para Castilla la Nueva quedaron definidos por
Decreto No. 395 del 27 de mayo de 1983.
Acto Administrativo
El Municipio
de Castilla la Nueva fue creado mediante Ordenanza
No. 008 del 7 de Julio de 1961, de quinta categoría
según sus ingresos y número de
habitantes.
ARTICULO 1: Crease el Municipio de Castilla
la Nueva formado por el territorio por el que
fue corregimiento intendencial del mismo nombre,
en la extinguida intendencia Nacional del Meta,
que para efectos de la presente ordenanza se
segrega del territorio perteneciente al Municipio
de Guamal de la jurisdicción de este
Departamento que tendrá los siguientes
linderos:
De la confluencia del río Orotoy con
el Acacias en línea recta, hasta la confluencia
del río Guamal con el río Humadea
aguas arriba hasta encontrar el camino antiguo
ganadero que de Palomarcado conduce a San Martín.
De este punto de Palomarcado sigue hasta encontrar
el río Orotoy aguas abajo hasta encontrar
el punto de partida, es decir, hasta la confluencia
de Orotoy con el Acacias.
Esta ordenanza
empezó a regir desde el 07 de agosto
de 1961, fecha en la cual empezó a funcionar
este territorio con el nombre de Municipio de
Castilla La Nueva.
Geográficamente
el municipio de Castilla La Nueva esta situado
en la llanura oriental, zona adyacente al piedemonte
de la cordillera oriental, en la región
orinoquía.
El municipio
de Castilla La Nueva, pertenece a la cuenca
hidrográfica del Orinoco, que involucra
todas las aguas que confluyen a este río,
incluidas las que nacen en la parte mas alta
de la cordillera oriental y como región
natural, la extensión solo se circunscribe
a las tierras planas, comúnmente llamadas
llanos orientales, que tienen un área
de 230.967 kilómetros cuadrados y representan
un 20.2% del territorio nacional.
La Orinoquía
Colombiana presenta seis ecosistemas: el piedemonte,
la Orinoquía inundable, la Orinoquía
no inundable, el anden Orinoquense, la serranía
de la macarena y la selva de transición.
El municipio de Castilla La Nueva se encuentra
en el piedemonte llanero.
Límites
del municipio:
Norte: Acacias
Sur San Martin
Oriente San carlos de Guaroa
Occiente Guamal
Extensión total: 50.728 Km2
Extensión área urbana: 2.53 Km2
Extensión área rural: 48.297 Km2
Altitud de la cabecera municipal (metros sobre
el nivel del mar): 350
Temperatura media: 26º º C
Distancia de referencia:
Distancia respecto
a Villavicencio 55 km y 12 km de la Troncal
Del Llano